Extremocentrismo.
Es esa actitud conforme con no hacer nada, nada heroico. Quien la profesa deglute gustoso la propaganda sobre el sacrosanto Progreso, duerme la ausencia total de épica, goza la hipérbole de lo mundano, mientras la música siga sonando -aunque sólo para ellos-. Otro día más en la oficina, vida de funcionario gris o de empleado de empresa pública con convenios de gorro frigio; vida repetitiva pero segura. No por talento ni por talante, vastó sólo un esfuerzo: el esfuerzo de nacer en el momento oportuno. Nacer en época propicia, de expansión global del capital, surfear las últimas políticas intervencionistas y aprovechar las muchas plazas recién sacadas del horno dispuestas para la compra de la paz social. Entregados entonces a las fuerzas normalizadoras de la miseria de las siguintes generaciones, la explotación, la aberratio ; ellos, por el contrario, alzan sus copas. Porque -dirían ellos- por más que digan los cenizos, el sistema «funciona». Todo es perfectamente «normal». Los domi...